La Innocenza
Los sentimientos y observaciones del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos y más intensos que los de las gentes sociables; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes. La soledad engendra lo original, lo atrevido, y lo extraordinariamente bello; la poesía. Pero engendra también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado.
Thomas Mann, La muerte en Venecia.
(Fuente: atrofiarte, vía camaleones)
La Gran Plaga (1665-1666), fue una epidemia que mató entre 70.000 y 100.000 personas en Inglaterra, y más de una quinta parte de la población de Londres.1 Históricamente, se ha identificado a la enfermedad como la peste bubónica, una infección causada por la bacteria Yersinia pestis, transmitida a través de las pulgas de las ratas.Se intentaron llevar a cabo algunos métodos públicos de contención. Los médicos eran contratados por el ayuntamiento, y el sistema de enterramiento de los cadáveres fue cuidadosamente organizado. Las autoridades ordenaron mantener fuegos encendidos día y noche, con la esperanza de que el aire se limpiaría de la corrupción de la peste. Sustancias con olores muy fuertes, como elpimiento, el incienso y diversas clases de lúpulos, fueron también quemados para prevenir la infección. Así mismo, Los residentes de Londres fueron fuertemente instados a fumar tabaco.
El atuendo de los médicos se completaba con un largo abrigo de cuero, guantes y sombrero de ala ancha. En la mano derecha un palo blanco con un reloj de arena alado, utilizado para mover o examinar al paciente y otras personas cercanas. El pico de la máscara era a menudo rellenado de especias y hierbas aromáticas para purificar o neutralizar las miasmas o “mal aire”. Realizaba un doble propósito, disimular el olor cadavérico, parar los esputos y la posible ruptura de las pústulas bubónicas.
La ropa de los Doctores de la Peste también tenía un uso secundario: asustar y advertir a los curiosos. Su figura se convirtió en la imagen de la muerte, aves apocalípticas que con su presencia hacia huir a todo aquel que se cruzara en su camino.
(Fuente: alexxxiselizabeth, vía damasdelalbedrio)
(Fuente: silkbra, vía shoulderblades)
(Fuente: shoulderblades)
Te invito a comer uvas esta tarde
o a tomar café, si llueve,
y a estar juntos siempre, siempre, hasta la noche.
Fragmento de Otra carta, Jaime Sabines
(Fuente: poesianoerestu, vía cuandolosdias)
Calma. Relájate. No desperdicies
pólvora en infiernitos. La vida es
apenas, una posibilidad.
Fragmento de Leí en el mar, Víctor Manuel Cárdenas
(Fuente: poesianoerestu, vía susurrameohmusa)
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